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Time is the master

Posted on 26 Septiembre 2011 in General by ACR Crew

“Una tarde me encontré con la melancolía y descubrí qué para hablar con ella hacía falta algo de poesía”.

La poesía, cursi para muchos y la voz del alma para otros. Procedente de las clases altas en muchos lugares pero también de los suburbios. La poesía desde sus orígenes se caracterizaba por tratarse de una comunicación no destinada a la lectura, sino de una representación realizada ante un auditorio por un individuo o un coro con acompañamiento de un instrumento musical.

En cierto modo, toda expresión artística es poesía. Una forma de ser, vestir, andar, hablar y actuar ante la vida puede ser poética. Hay privilegiados que nacen con un don para ella. Ante los sentimientos de fracaso, ellos siempre tienen una segunda estrofa que añadir a la tuya y terminar esa “poesía” de una manera más positiva o con un cierto aliento de esperanza.

Sus movimientos son como pinceladas en un lienzo, su mirada profunda como si fuera a anunciar lo nunca antes dicho. Le caracteriza un estilo único que lo hace especial, inigualable delante de cualquier otro ser. Su nombre: Rebelina. Nacido en las montañas de la pequeña isla caribeña de Jamaica, tierra que ama y rehúsa abandonar, no como muchos otros que lo desean o ya lo han hecho.

Alza la voz antes que el sol salga y sigue con sus cantos, oraciones y rimas, después de que éste se vuelva a esconder. Siempre dispuesto a componer un nuevo tema, a tomar un micrófono y lanzarse, aunque a la primera no salga del todo bien.

La oscuridad hace llegar a los Dj’s con los primeros vinilos de Rub A Dub de la noche. Todos están preparados para dejarse llevar.  Los cuerpos se frotan unos con otros sin perder nunca el ritmo. Unos se mantienen apoyados en la pared cerveza en mano y otros sentados, jugando al dómino como si la fiesta no fuera con ellos. Rebelina, apartado de la multitud, se aferra a la gran torre de bafles como si así pudiera saborear mejor cada instrumento y transportarse a tiempos pretéritos, cuando en el Dancehall se respiraban otros aires.

Avanzada la noche, era rara la vez que no se acordara de los tiempos de Marley y de cómo eran entonces las cosas. Anclado en el pasado, insistía en que la muerte de Marley fue un asesinato, apoyándose en los relatos de Cedella Marley Booker en los que decía que su hijo fue de alguna forma envenenado para contraer esa grave enfermedad que acabo con su vida.

La tristeza en aquel momento se apoderaba de su persona. Sus gestos y expresiones cambiaban por completo. Un sentimiento profundo de dolor le invadía y le oprimía el pecho. De pronto, como si de una señal se tratara, a lo lejos, en otro sound system varias calles abajo, sonaba uno de los grandes temas de Marley, “Natural Mystic”.

“There’s a natural mystic blowing through the air;
If you listen carefully now you will hear.
This could be the first trumpet, might as well be the last:
Many more will have to suffer,
Many more will have to die – don’t ask me why.

Things are not the way they used to be,
I won’t tell no lie;
One and all have to face reality now.
‘Though I’ve tried to find the answer to all the questions they ask.
‘Though I know it’s impossible to go livin’ through the past –
Don’t tell no lie.” Natural Mystic – Bob Marley

Arrancó calle abajo con lágrimas en los ojos, como si estuviera corriendo hacia el propio Marley. Le invadían los fantasmas. Los fantasmas del pasado. Los que no aceptamos que se vayan y los que nos nublan el presente. Ese sabor agridulce que sólo nos da la melancolía. La que nos embriaga y nos hace sentir, paradójicamente, felices por un momento.

Plantar cara a la realidad es mucho más difícil que dejarte llevar por dicha melancolía. Alimentarse de los recuerdos, pensar en la gente que te rodeaba en ese momento y creer que fueron mejor los tiempos pasados que los presentes. Pero quizás no sea verdad, sino sólo una mera percepción. Es más la necesidad de tener este sentimiento agridulce, que como si de una droga se tratara esperamos que nos invada el cuerpo y nos eleve la mente. Los recuerdos fluyen y todo nos parece maravilloso. ¿Pero realmente todo era así de maravilloso? ¿O es lo que queremos y deseamos recordar?

Como bien decía Marley, es imposible seguir viviendo del pasado e intentar responder a todas las preguntas, pues hay preguntas que nunca podremos responder al no estar las respuestas a nuestro alcance.

Seguiremos aquí, delante de las torres de sonido, recordando viejos tiempos y a la vez vigilando que éstos no se nos lleven a las profundidades del olvido y al desprecio del presente.

“Es difícil entender hacia donde se dirige hoy en día la música jamaicana. La poesía siempre estuvo presente un sus múltiples estilos pero ahora todo está en la cuerda floja. Cuando despierten, se darán cuenta que la poesía es la clave para llegar a los corazones y que ésta será la única manera en que el sentido de la lírica de cualquier tema quede grabado y perdure. El tiempo nos dará la razón. Time is the master.” – Rebelina a.k.a Papacito

Texto y fotos: Thunda

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Duppy or Penni Wally

Posted on 11 Mayo 2011 in General by ACR Crew

Como me gustan las historias de fantasmas. Deseaba que llegara la noche para poder escuchar una vez más esas historias a medio camino entre lo real y lo imaginario, en las que es imposible encontrar el punto de equilibrio entre ambos.

El susurro de las olas del mar y el estallido de ellas contra las rocas, ayudaban a crear un clima perfecto para escuchar historias de duppies. Espíritus para algunos, simples duendes para otros que realizan todo tipo de travesuras, desde hacer que alguien tropiece, pellizcar en la oscuridad o robar un dulce. Estos traviesos personajes, se agrupan en buenos o malos; los buenos, según la tradición, son de color blanco, amarillo, rojo, verde, azul o transparente; los malos, son de color negro o gris.

Los duppies pasan de un mundo a otro en una trasmigración-purificación que culmina con el retorno a África, siempre vestidos de blanco, pues su estancia en el Caribe se considera una especie de paso por el purgatorio. Como toda leyenda, ésta varía según de donde proceda.

Allí seguíamos preparados para sentirlos y dejarnos llevar una vez más por la noche y sus misterios, aunque siempre a lo lejos, llegaba el rumor de un imparable sound system, esta vez de Boston Bay, que nos devolvía a la realidad en cuestión de segundos.

Todo está preparado para la gran velada: el agua caliente, las toallas, los cazos, un cubo y varias hierbas aromáticas que harán de nuestro mágico jardín, el mejor spa jamás nunca visto.

Nos desnudamos y dejamos que la brisa refresque nuestra piel, para más tarde empapar las toallas en el agua hirviendo y dejarlas caer sobre la espalda, los brazos, las piernas y el cuello. El agua nos devuelve un aroma intenso a las esencias que desprenden las hierbas. La sensación de descanso y serenidad nos ofrece un estado de desconexión total.

En este momento, Rassrod, con voz temblorosa, inicia como él sólo sabe, una historia fantástica que a base de rimas al más puro estilo dub poetry, nos envolverá como envuelve una serpiente a su presa. Interpreta cada palabra con suaves movimientos que lentamente te van hipnotizando, el tono de su voz se alza para resaltar la importancia de ciertas palabras, los ojos se mueven de un lado a otro, los cambios de voz son frecuentes e inesperados, los chasquidos de sus manos contra su cuerpo aportan sonoridad a la interpretación. Todo es real e irreal a la vez, el misterio nos domina.

Cuenta que el suelo que estamos pisando fue una antigua plantación de pimienta. Unas preciadas pero duras tierras regentadas hoy en día por nuevos dueños, a quienes vigilan y a veces hasta increpan los espíritus de los antiguos campesinos si éstos no hacen buen uso de ellas.

Dentro de la casa arde el incienso franciscano comprado a un conocido Bush Doctor del Donwtown de Kingston. El incienso ayuda a apaciguar las almas de los difuntos y ahuyentarlas hacia su lugar de reposo eterno. Una vez en paz, las ves volar en el oscuro horizonte de la noche. Ahora relajadas, en paz con la vida y descansando en la muerte, se zarandean y juegan entre las hojas de los plataneros. Se puede ver el rastro de luz que emanan, a veces amarillo, otras naranja o incluso un vivo color rojo que hace que parezca tan bonita esta danza de la muerte que sientes que nunca te gustaría despertar.

Bailan al ritmo de las rimas de la poesía conocida en las West Indies como Dubpoetry. Un estilo que nació en Jamaica a finales de la década de los setenta, en el que las interpretaciones poéticas son recitadas con bases de Dub o Reggae. A diferencia del Toasting o Dancehall, aquí éstas ya están estudiadas y no dejan mucho lugar a la improvisación.

La década de los 70’ fue marcada por un espectacular álbum de Linton Kwesi Johnson llamado Dread, Beat an’ Blood, aunque para la mayoría de jamaicanos, el gran Rey del Dubpoetry siempre será Mutabaruka que en 1983 sorprendía con el gran éxito del álbum Check it.

El orgullo africano siempre ha estado presente a lo largo de la historia de la música jamaicana, y el gran Mutabaruka dejó bien claro de dónde venían y a dónde se dirigían. Recordando parte de la historia en la que grupos étnicos africanos fueron traídos a esas tierras y que junto a los colonizadores, contribuyeron al mestizaje que caracteriza el criollismo surgido en todos los rincones del Caribe.

El lenguaje verbal y extra verbal, los hábitos alimentarios, la forma de vestir, gusto estético, la música, la sensualidad de sus bailes, el colorido de sus decoraciones, creencias, leyendas, etc. forman parte de sus gentes y lugares.

El amanecer nos sorprende. Tumbados en la tierra de lo que fue una plantación y ahora un inacabable jardín, buscamos sombra bajo un árbol de breadfruit. Seguiremos soñando y esperando la noche y con ella, la llegada de las penny wally, unas luciérnagas que revolotean danzando y emitiendo color igual que los duppies. De nuevo lo real y lo imaginario se hacen sombra, ¿qué es qué? ,¿duppy o penny wally? La pregunta queda en el aire, la respuesta la tiene uno mismo.

Habrá más oportunidades para descubrirlo, quizás en la próxima celebración, esta vez, una nine-night, una reunión que se realiza a los nueve días de ser sepultado un miembro de la comunidad, en la que se cantan himnos cristianos y se explican anécdotas de la vida del difunto. Con esto se pretende garantizar la paz de su alma. En estas reuniones, de forma furtiva, también se cuentan narraciones de fantasmas y aparecidos, en las que se mencionan una vez más a nuestros amigos los duppies.

Nota: Actualmente, Rassrod, regenta su casa-albergue, Patracey Yadd, Fairy Hill, Portland, Jamaica. Ofrece alojamiento, zona de acampada, rutas guiadas, espectáculos y noches temáticas de Dub poetry, comida y bebida ecológica, baños de hierbas, talleres de poesía y escritura, pero lo más importante, una experiencia inolvidable y una visión de la isla de Jamaica desde sus más puras raíces.

dubtraffickers@hotmail.com (for reservations, bookings & appointments)

Texto: Thunda

Foto: Alain Hottat
+info: www.jamaicashoots.com

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Everything is in Balance

Posted on 21 Febrero 2011 in General by ACR Crew

“All things balance out. We teach we learn. This world is like a school ground. People wonder why bad things happen. How do you expect to know good if you have never experienced bad? It requires one to know the other. Everything is in balance” – Shung Lung

Todo está en completo equilibrio. No debemos temer a nada. Me repetía una y otra vez Shung Lung, un hombre de las colinas cercanas a Kingston; cantante, compositor, campesino y por encima de todo, un guerrero. De esta forma se definía el gran Shung Lung, lo último no entendía bien porque lo decía, pero me lo hizo saber más adelante.

Me pregunto cómo un hombre que ha vivido de primera mano los tormentosos años ’70 de la isla, podía seguir diciéndome que todo es balance, pero tenía la confianza en llegar a entenderlo, al igual que muchas otras cosas.

Se ve todo tan diferente desde occidente, ya puedes haber leído mil y un libros, escuchado reggae desde temprana edad, o tener un Sound pero una vez llegas allí, todo es nuevo, creías saberlo todo pero realmente te das cuenta que no sabes absolutamente nada.

Avanzamos calle abajo, Shung Lung no deja de hablar, lleva mi bolso a cuestas, no permite que yo cargue con el peso y quiere que el paseo por el downtown se me haga llevadero. Ya me había avisado que sería una tarde densa y larga, pero que entendería muchas cosas de las que había oído hablar durante tanto tiempo.

La primera parada obligatoria para recargar energía es Eden Restaurant en Central Plaza 24, un pequeño restaurante vegetariano  muy concurrido por artistas de todos los tiempos. Te puedes encontrar tanto a Brigadier Jerry como a Busy Signal haciendo cola para comprar una sabrosa patty y luego, si se tercia, tener un momento de charla o incluso una invitación a alguno de los muchos estudios que se encuentran en Kingston 10.

Pero nosotros teníamos mucho trabajo que hacer aquel día, así que decidimos continuar nuestro camino después de disfrutar de una deliciosa ackee patty (empanadilla hecha de ackee, la fruta nacional de Jamaica que una vez cocinada su textura, color y sabor es similar a la de los huevos revueltos) y un refrescante callaloo juice (zumo de una planta de hoja verde que cuando se cocina es muy similar a las espinacas).

El bullicio de las calles es asombroso, la suciedad de las calles visible y la pobreza de la mayoría de transeúntes evidente. Cientos de vendedores de todo tipo de artículos intentan convencerte de que lo suyo es lo mejor, pero para mí eso no es ninguna novedad, de tratos y regateos ya sabemos mucho los españoles. Seguimos andando sin parar, como si de una misión se tratara.

Una vez en King Street, puedo sentir que las calles hablan por sí solas. Éstas, repletas de pequeños comercios y de peluquerías ambulantes en las que se respira una mezcla extraña de arte y cotilleo, confirman que Jamaica es el país donde la gente habla más alto. Doy fe de ello.

Sin darnos cuenta,  ya tenemos un pie en Orange Street, para unos la cuna de la música jamaicana, para otros, entre ellos Ken Boothe, donde realmente nació todo fue en Trench Town. The Wailing Souls, Massive Dread, Bob Marley, Bunny Livingston, Delroy Wilson, Joe Higgs, Lord Tanamo, Jimmy Tucker, Alton Ellis, Heptones y muchos más, hicieron de este distrito un lugar de encuentro, un lugar donde soñar despierto. Trench Town era la vía de escape para muchos , donde a pesar de los múltiples disturbios, la demolición de Sixth y Seven Street, los cambios electorales, la declaración de estado de emergencia, la guerra entre Arnett Gardens y Rema, la masacre de Green Bay en Enero de 1978, huelgas y manifestaciones contra el FMI, limpiezas étnicas, asesinatos, etc. era mayormente donde se cocieron los grandes temas que dieron  la vuelta al mundo y darían a conocer la pequeña isla caribeña, la que para muchos aún cuesta situar en el mapa.

“Eran tiempos en los que los músicos jamaicanos teníamos mucho que contar al mundo. Con nuestras letras pretendíamos dar a conocer al resto, nuestra situación. Jamaica, necesitaba un cambio urgente” – Shung Lung.

Si había algún culpable, ese era la clase política. Segregaba al pueblo, imponía sus propias leyes, aterrorizaba a los más pobres y engañaba hasta a los más listos. Los Rastas eran perseguidos por la policía, les humillaban, les cortaban el pelo y los enviaban a prisión por posesión de ganja aunque fuera poca la cantidad.

Contradictoriamente, ya desde los años cincuenta, la producción de ganja de la comunidad del Pinnacle, propiedad de un hombre de negocios libanés, exportaba toneladas de marihuana ayudado por policías y aduaneros  corruptos. Pero la situación iba más allá, sus beneficios generaban fortunas rápidas y alimentaban otros tráficos ilegales, como el de las armas. Cuando la guerra se instaló en Trench  Town, en 1976, gran parte del armamento fue financiado por el tráfico de marihuana.

“Jah would never give the power to a baldhead

Run come crucify the dread

Time alone. Oh time will tell

You think you are in heaven but you are living in hell”.

Time will tell. Bob Marley

Hablar de música jamaicana es hablar de Trench Town. No se entendería el mensaje de sus canciones si no se conoce la historia de la isla. Sería como intentar leer un mapa sin consultar la leyenda (en términos cartográficos, aquellos símbolos explicativos que se encuentran en el lateral del  propio mapa).

El sol es abrasador, la polución de la ciudad se filtra por cada uno de mis poros y Shung Lung no deja de hablar de esos tiempos pasados que han marcado el ritmo del país. Un ritmo que hoy en día ya no se sabe por dónde hay que cogerlo. Un tema del que hablamos durante el viaje a Port Antonio, atravesando valles, colinas frondosas, curvas sin fin y surcos en la carretera por doquier.

El aire fresco de Portland nos da un respiro. Sentada en la minivan conducida por un camicace, cierro los ojos e imagino al gran guerrero Shung Lung batallando contra babylon. Está sentado a mi lado, cansado pero sin bajar la guardia reposa su mano en mi hombro. Lejos de Kingston, las cosas parecen más fáciles. Me siento tan agradecida y afortunada por tenerle conmigo que al no encontrar palabras, prefiero responderle con el silencio. Love is the answer!

Thunda

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Primer contacto

Posted on 6 Enero 2011 in General by ACR Crew

Sweet

Aristóteles “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura, es la victoria sobre uno mismo”.

Avanzo hacia mi propia victoria cansada de oír lamentos de los demás y míos propios. Construyendo barreras imaginables, pero no reales, me propongo alcanzarla.

Dejo todo atrás para empezar una nueva etapa en mi vida. Después de luchar durante unos años para conseguir las metas fijadas y  que mi sueño empezara a crear forma, llega el momento. Me dirijo hacia Jamaica. Un cúmulo de sensaciones se mezcla entre sí, pasando desde el más puro estado de euforia al más crudo estado de terror. Sin billete de vuelta marcado, me sumerjo en el mundo que siempre había soñado. Pero realmente… ¿Será como espero? ¿Encontraré lo que busco? ¿Qué busco?

Todo esto dará igual una vez ponga un pie en la isla. Desde el primer momento sabía que allí todo iría a una velocidad diferente, lento para unas cosas y muy rápido para muchas otras.

Después de vagar por distintos puntos de la isla, el camino me lleva hacia su  costa oeste. Una de las más turísticas pero en las que se puede disfrutar de una playas paradisíacas y de conciertos por menos de 10 US$. Allí se encuentran  alojamientos  que van desde el hotel todo incluido, hasta al Guest House por menos de 8 US$ la noche. El ambiente es totalmente turístico y las noches están hechas para  los visitantes y los cientos de Rent a Dread que van a ofrecer sus servicios a las buscadoras de amor caribeño.

A parte de los Rent a Dread  y los turistas, Negril tiene fama por ser la capital de los conciertos de Reggae en la isla. Son habituales en temporada alta y durante todo el año en los fines de semana. Los locales por excelencia de sus noches son,  Roots Bamboo y Alfred’s Ocean Palace. Se encuentran anclados en la misma playa y por las noches se convierten en escenario de las actuaciones de grandes figuras como John Holt, Gregory Isaacs,  Yellowman, Cornell  Campbell, Sugar Minott o Junior Murvin, entre otros. Acompañados de bandas que a veces no están a la altura de tan alto nivel vocal. Hacen lo que pueden para contentar al turista y seguir demostrando al mundo que aún son capaces de emocionar, y lo hacen adaptándose a todas las circunstancias, sea cual sea la nacionalidad o la generación a la que pertenezca el público.

La lástima es, que tanto en Negril como en el resto de la isla, la mayoría  de los nuevos artistas se han olvidado por completo del mensaje de “Peace & Love” que tanto trabajo les costó divulgar a las generaciones anteriores. Se han olvidado de lo que costaba grabar un álbum y de las dificultades que encontraban para que éste llegara a alguna parte. Se han olvidado de la humildad. Se han olvidado de educar la voz y ensayar con la banda. Los vinilos, cada vez más, sólo forman parte de la mitología. Llegó la era de “usar y tirar” pues la mayoría de los nuevos discos, no tienen ningún recorrido.

A veces asusta tanta sobreactuación de parte de los artistas y gente de a pie. Algunos dicen ser primos o hermanos de las estrellas, después se acerca el de los collares que te cuenta una historia inacabable; más tarde la señora de las frutas frescas a servirte a pie de playa y no nos olvidemos del “upcoming artist” que viene a vender sus maquetas a precio de oro, diciéndote con descaro que te está haciendo un precio de amigo. No faltan los de las langostas con salsa Jerk que mientras te van embaucando ya te han soplado 20 US$ por una y así un largo etcétera.

Será que hay gustos para todo y que realmente hay gente que le gusta que le bailen Calypso mientras le sacan los ojos, yo tenía claro que no había venido por esto, aunque en pocos días llegué a entender a la perfección el porqué de todo el círculo de vendedores y buscavidas creado en los puntos turísticos de la isla. Ellos no engañan a nadie, sino que son los despistados los que  se dejan engañar.

Sweet2

Pero para no encontrarte con todo este embolado turístico, hace falta indagar y adentrarse en el verdadero pueblo. Formar parte de la gente. Aceptar su forma de hacer las cosas y ser aceptado al mismo tiempo, tarea difícil, pues muchos llegan allí queriendo imponer sus normas sin antes seguir los tres pasos inquebrantables: “ver, oír y callar” para así aprender y luego poder actuar con respeto y personalidad.

Jamaica, es muy diferente dependiendo de los ojos que la miren. Para muchos es un infierno y para otros el paraíso. Desde dentro, todo se ve diferente. Los días se hacen largos, cada uno es diferente a otro y no existe la monotonía. No hay tiempo para aburrirse porque para muchos jamaicanos, cada día es un nuevo reto para buscarse la vida y llevar algo que comer a sus casas. Aún así, la música no deja de sonar, los Dancehall se llenan y las alabanzas al Todopoderoso no cesan.

Es tan contradictorio todo… El paraíso dentro de un infierno o un infierno dentro del paraíso. El espíritu Roots sobreviviendo como puede a la oleada Dancehall, los jamaicanos compartiendo sus playas con turistas que siguen actuando como colonos disfrutando de los grandes y devastadores Resorts que explotan al pueblo jamaicano, ya que la mayor parte del dinero de éstos va directamente hacia Canadá, USA, España y Rusia.

Me niego a tirar la toalla. Ahora sé que no busco nada. Sé que andaba confundida. Todo llega en su preciso momento y no se debe buscar nada sino ser encontrado. Ahora entiendo a John Holt cuando decía “Time is the master”.

Dejarse llevar es la clave para conseguir realizar tus sueños, aunque es imprescindible una cosa: estar despierto.

Dedicado a Oswald y Berni, que compartieron mi primer viaje a la isla. Por todos esos buenos y malos momentos que compartimos y que siempre formarán parte de nuestros recuerdos. Por las horas que invertimos en buscar caracolas en las playas y pintar madera tallada para poder sacar algo de dinero y alargar al máximo nuestra estancia.

Aún recuerdo el olor a colorante alimenticio, disolvente y betún de zapatos.

One love.

Thunda

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Sugar & Spice

Posted on 23 Noviembre 2010 in General by thunda

Me despierto en una cama impregnada de sudor, doy vueltas y más vueltas. Se respira humedad. El calor ya no me deja dormir. El olor de los árboles de mango inunda mi habitación. Sam entra gritando para que me levante rápido a recoger la ropa tendida en el back yard puesto que la tormenta está llegando con fuerza. En pocos minutos caen miles de litros de agua refrescando la capital, Kingston.

Sam ya tiene preparado porridge para todos. Toda la casa huele a una mezcla de nuez moscada, harina de maíz y ganja. Estamos evidentemente en Kingston 10, en la Yard de Earl Chinna Smith, lugar donde todo ser involucrado en el amplio y diverso mundo de la música es bienvenido.

La música suena 24h sin parar. A veces una simple nota repetida una y otra vez hasta alcanzar la perfección, otras, una fusión de ritmos que alcanzan tal armonía que hace elevar el espíritu a lo más alto. Decenas de músicos tocando en el patio, todos unidos por la misma finalidad, que el fuego no deje nunca de arder.

-Con la música se mantiene la llama viva -. Nos decía Melo.

En este lugar no importa la nacionalidad, ni el color de la piel, ni la posición social. Aquí encontramos muchas mañanas a Bob Andy, Cedric Myton, Leroy “Horse Mouth” Wallace, Junior Murvin, Kiddus I, Andrew Tosh y un largo etc, pero también a gente de diferentes nacionalidades que incluso provienen de otros estilos musicales.

-Éste es un lugar mágico, aquí todos tenemos nuestra función y todos sabemos las reglas del juego -. Comenta Anthony.

Anthony, nació  en Port Antonio hace ya unas décadas. Su familia en busca de un porvenir mejor, inmigró a la capital. Una vez allí se estableció en uno de los suburbios de Kingston Oeste, uno de los más marginales del país.

Anthony

Desde sus primeros días en la ciudad se supo hacer un lugar dentro de la Yard como “el hombre de los recados”, a cambio de un plato caliente y respeto.

-No debo dormirme, he de estar siempre atento, en esta isla nunca sabes por dónde saldrá el sol, sin embargo, no abandonaría este lugar por nada del mundo -.

Él lo tenía muy claro, aceptaba su destino manteniéndose siempre firme y positivo. Estaba en todas partes fueras donde fueras, siempre dispuesto a acompañarte hasta el mismísimo infierno si hacía falta, sin pedir nada a cambio, solo respeto.

A pesar de que su boca contara ciento y una batallitas, las cicatrices de su cara hablaban por sí solas. En ellas leías historias de pasión, historias de violencia.

Así es Jamaica, una isla de contrastes, dulce y picante a la vez, un lugar dónde  la monotonía de los países occidentales no existe, porque siempre algo sucede para sorprenderte, a veces para bien y a veces para mal. En Jamaica todo el mundo es bienvenido, pero al igual que en la Yard de Kingston 10, cada uno ha de saber el lugar que ocupa allí. Respect!!

Thunda